Algunas cineastas francesas

Claire Denis

Tras una infancia pasada en África y una adolescencia solitaria y soñadora, Claire Denis se siente atraída por el cine. Realiza varios cortometrajes de ciencia ficción y se convierte en la ayudante de directores como Rivette, Rouffio, Jarmusch e incluso Wenders. Su primera película, “Chocolat”, una historia parcialmente autobiográfica de tensión racial en el África colonial de los años 50, fue presentada en el Festival de Cannes, nominada para los premios Césars y aclamada por la crítica norteamericana. Con “s´en fout la mort”, inmersa en el universo de las peleas de gallos en las afueras de París, y más tarde con “J´ai pas sommeil” (1994), evocación del declive del asesino en serie Thierry Paulin, la cineasta construye un universo muy personal, áspero y nocturno. Consigue el “León de Plata” en Venecia en 1996 con “Nénette et Boni”, una visión de Marsella de la mano de un pizzaïolo y de su hermana, la cual se ha escapado de casa. Tras declarar en la revista de cine “Les Cahiers du Cinéma”: “me identifico con un cine que apuesta por la narración plástica”, se lanza a continuación a la realización de proyectos peculiares, caracterizados por la atención que presta a los cuerpos y por el rechazo a los diálogos explicativos: “Trouble every day”, película de vampiros sensual y salvaje, que conmociona el Festival de Cannes en el 2000, y “Vendredi soir”, relato minimalista de un encuentro amoroso. Encontramos de nuevo esta misma pauta en las dos películas presentadas a modo de viaje que le son encargadas por Arte: “Beau travail”, retrato de la legión extranjera a Djibouti, y a continuación “L´Intrus”, camino sin rumbo de norte sur, inspirado en un relato del filósofo Jean-Luc Nancy.

Pascale Ferran

En su época de adolescente cinéfila y militante, la joven Pascale Ferran coordina un cineclub de instituto. Después de la co-realización de un cortometraje en 1980, ingresa en el IDHEC, una prestigiosa escuela de cine. Establece una relación de complicidad duradera con sus compañeros de promoción Arnaud Desplechin, Eric Rochant y Pierre Trividic (con quien escribe su película de fin de carrera Souvenir de Juan-Les-Pins” -inspirada en Patricia Highsmith- y que colaborará más tarde con ella en sus largometrajes). Al finalizar sus estudios, trabaja como co-guionista (“Gardien de la nuit”) y realiza algunos cortos más, entre los que figura “Le Baiser”, presentado en 1990 en el Festival de Cannes. Posteriormente, le será de gran ayuda a su amigo Desplechin en la redacción del guión de “La Sentinelle”, al que a su vez pedirá consejo para la realización de su primer largometraje “Petits Arrangements avec les morts”. Con esta opera prima, reflexión seria y enriquecedora sobre el luto y los vínculos familiares, la cineasta consigue, en 1994, el premio la Caméra d’or en Cannes y es comparada a Resnais por la mezcla de agudeza psicológica y ambición estética de las que hace uso. Posteriormente, el director del Teatro Nacional de Estrasburgo le propone la dirección de una película interpretada por estudiantes de interpretación: se trata de “L’Âge des possibles” -retrato de unos jóvenes que se enfrentan al futuro con unos sentimientos en los que se mezclan la utopía y la inquietud-, película premiada en Venecia y en Belfort. Después de un silencio de diez años y algunos proyectos inacabados, la directora regresa en el año 2006 con “Lady Chatterley”, una adaptación de un clásico de la literatura erótica, con Marina Hands en el papel de “Lady Chatterley”. Dicha película se verá recompensada con el premio “Louis Delluc”.

Yolande Moreau

Tras trabajar durante algunos años como profesora, Yolande Moreau decide dedicarse a la comedia. Recibe su formación en la escuela de teatro JacquesLecoq y escribe en 1982 un “one-woman-show” en el que interpreta a una mujer que acaba de matar a su amante. Es entonces cuando Agnès Varda se fija en ella y le ofrece sus primeros papeles en el cine. En 1989 Yolande Moreau entra a formar parte de la Compañía de Jérôme Deschamps y Macha Makeieff, convirtiéndose en uno de sus principales pilares. Desde los espectáculos “Lapin chasseur” o “Les Pieds dans l’eau” hasta llegar al programa de televisión “Les Deschiens”, logra poner de moda un personaje chiflado y basto, pero con una cierta vena poética. A partir de ese momento es cada vez más solicitada por los directores de cine, que le confían generalmente papeles cómicos. Aparece en 1995 en películas de éxito como “Le Bonheur est dans le pré” y “Les Trois Frères” e interpreta a la portera de “Le Fabuleux destin d´Amélie Poulain”. Gracias a la sensible Dominique Cabréra podrá dar a conocer una nueva faceta de su talento en “Le Lait de la tendresse humaine” en 2001 y “Folle embellie”. En 2004, Yolande Moreau se pone detrás la cámara en “Quand la mer monte”, que dirige junto con Gilles Porte. Esta opera prima -una entrañable andanza por el norte de Francia, una reflexión sobre la vida del artista y una emotiva historia de amor- seduce a la crítica y al público, consiguiendo el César y el premio Delluc a la mejor primera película. También recibe con esta misma película el César a la mejor actriz. Posteriormente, Yolande Moreau sigue actuando para otros: hace el papel de una mendiga de tez coloradota en “Enfermés dehors” de Dupontel en 2006 y ese mismo año también interpreta con garra a un ama de llaves al borde de la locura en “Je m´appelle Elizabeth” de Jean-Pierre Améris.

Lilian Saly Agregado audiovisual lEmbajada de Francia

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