De como el talento supo sortear la peor de las censuras

De como el talento supo sortear la peor de las censuras

Finalizada la guerra civil española e implantados una férrea censura y un obligatorio doblaje de las películas extranjeras, las bases industriales del cine español fueron poco a poco languideciendo hasta desaparecer y con ellas los grandes estudios, las sólidas empresas de producción y el imprescindible entramado industrial de un cine.

Sin embargo, y ésta es la gran paradoja del cine español, nunca se dejaron de producir películas, algunas de ellas más que notables, gracias al empeño y tenacidad individual de un admirable grupo de productores, escritores, actores, técnicos y directores, para los que cada film era toda una aventura personal llena de riesgo.

Tal es el caso de “Surcos”, de José Antonio Nieves Conde, que a principio de los 50 supuso un intento de cine social y crítico, iniciando un cierto neorrealismo a la española, con aires de cine costumbrista y aromas de cine negro. En su momento y por tratar de forma directa el problema de la emigración, del penoso éxodo del mundo rural a las grandes ciudades, la película tuvo serios problemas con la censura política, que los autores supieron sortear con habilidad y talento.

“El verdugo”, de Luis García Berlanga, a principios de los 60, supo como nadie reflejar, la mezquindad, mediocridad y frustración de una miserable colectividad. Además de indagar en los sutiles mecanismos con los que la sociedad es capaz de presionar, manipular y chantajear emocionalmente al individuo, hasta forzarlo, obligarle a hacer lo que no quiere, empujándolo a traspasar la barrera del compromiso moral. Todo ello con un estilo cruel e inteligente, patético pero divertido, sin caer jamás en la vulgaridad ni en la solemnidad, y con Humor – Humor con mayúsculas – como arma crítica, destructiva.

De nuevo el talento supo meter un gol a la siempre necia y miope censura del momento.

Antonio Giménez-Rico
Director de Cine

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