¿Para que sirve una familia?

“Quien dijo que es mejor estar solo que mal acompañado es porque nunca ha estado solo”. Son palabras de Santiago, el protagonista de la película. Y la mejor explicación de porqué existe la familia. Porque existe la soledad.

Estar solo conlleva sus problemas, qué duda cabe, y estar en familia… pues también.

Incluso en el seno de esta extraña familia alquilada por un día surgen esos problemas: la dificultad de la comunicación, el deseo de preservar la intimidad, la necesidad de mentir, las inevitables renuncias.

Claro que también hace acto de presencia lo positivo: la comprensión ante las flaquezas y debilidades, el poder compartir, tener compañía, el contacto físico, el cariño.

Nos plantea la película que la familia no deja de ser una representación, un teatro, y en eso creo que todos estaremos más o menos de acuerdo.

Por mucho amor que haya, todos cumplimos un papel en el grupo familiar y eso nos otorga una identidad con unos límites, pero también nos da seguridad.

¿Será que lo esencial son los roles y no las personas? Es decir, si eres hijo, siempre serás hijo mientras tus padres existan y en eso consiste tu identidad, seas lo que seas fuera del marco familiar. Y así para todos los demás papeles. Qué complicado es esto de la familia.

Hay que conjurar la soledad, y si no tienes familia, te la compras. Al protagonista de la película no le queda más remedio que hacerlo, y aunque en la vida real la gente no vaya contratando actores, sí podríamos decir que la familia se concibe como una inversión (de amor, tiempo, esfuerzo, etc.) de la que se esperan frutos: quiero alguien que me cuide cuando sea mayor, quiero que mi herencia permanezca, quiero acceder a un determinado estatus, quiero que no me dejéis solo, quiero tener compañía.

La película de León de Aranoa plantea esta concepción de la familia de forma descarnada y cínica y, al llevarla al extremo, nos obliga a reflexionar sobre ello. Sobre el papel que jugamos en la familia y sobre qué esperamos de ella; qué damos y qué nos da. Con todo lo bueno y lo malo. ¡Ah, la familia! Ya se sabe: no puedes vivir con ella, pero tampoco puedes vivir sin ella.

Áurea Ortiz Villeta (Universitat de València)

Be Sociable, Share!