Entrevista de Fernando Colomo sobre El Próximo Oriente

Fernando Colomo, invitado a la presentación de su película El Próximo Oriente.

Tras la proyección siguió un vivo debate en el que participaron, junto a Fernando Colomo, Antonio Giménez Rico, Director de cine y Guillermo Kozaméh, psiquiatra-psicoanalista.

El debate giró en torno a la inmigración, las religiones, su diversidad y enfrentamientos ideológicos. También se trabajó sobre los prejuicios internos en cada comunidad.

Y por último, aunque no menos importante, se hizo un canto, a la música, lo culinario, el deporte, como formas de solidificar la fraternidad entre humanos.

P. ¿Qué te motivó para contar una historia con las características de El Próximo Oriente?

Nace de un guión anterior que se llamaba La suerte de la fea, sobre dos chicas, una guapa y una fea, que vivían en La Latina/ Lavapiés, y en vez de dos chicas, los protagonistas se convirtieron en dos chicos, uno guapo y uno feo, uno bueno y otro no.
En esa investigación del barrio me sorprendí al conocer que los bangladesíes son el mayor grupo de inmigrantes que hay, por encima de cualquier otra nacionalidad. Sólo en la Asociación de Bangladesh de Lavapiés hay inscritos 2.700, lo que pasa es que no lo sabemos y por eso nos sorprende a todos. La historia fue evolucionando, por tanto, y se hizo un poco más realista, a pesar de que es una comedia. Encontré, sobre todo, una mezcla de culturas muy importante y sus interesantes costumbres y su religión, que en este caso es el Islam.

P. La mezcla de personajes de diferentes clases, culturas y estilos de vida está muy presente en tu cine, ¿sus relaciones, choques o historias de amor, como sucede en El próximo Oriente, son los generadores de tu forma de hacer comedia?

La mezcla siempre me ha gustado. En muchas de mis películas hay gente que habla diferentes lenguas, aunque normalmente sea inglés. En este caso, me encanta el barrio de Lavapies porque incluso durante un breve paseo puedes escuchar todo tipo de idiomas, incluso dialectos o acentos diferentes del castellano. Eso es fascinante. En el caso de El próximo Oriente, hablan en bangalí, uno de los idiomas más importantes de la India y de la provincia de Bengala, donde no es el único, sino uno de los tres más relevantes. Todo esto nos ha obligado a investigar, a conocer gente, a trabajar mucho con los actores indios y es un punto de atracción muy importante para mí y lo que me impulsa a querer contar este tipo de historias.

P- La pareja protagonista, Javier Cifrián y Nur Al Levi, se convierten en tus últimos “descubrimientos”.

La verdad es que no tengo un interés especial en descubrir actores, lo que me motiva es encontrar al adecuado. Sucede que muchas veces el actor más idóneo no es conocido, por lo que el trabajo de casting es muy necesario. Creo que hay actores muy buenos a los que no se les da oportunidad y se nos pierden. En este caso, con Laura Cepeda, la directora de casting, consideramos a los actores conocidos pero queríamos mirar más allá. Hicimos pruebas y aparecieron Javier Cifrián y Nur Al Levi. A Javier le habia visto en un casting para publicidad que hice con Laura y ella me lo recordó. Desde el principio, en la prueba de Javier con Nur, se produjo la química. Luego, la verdad que es estupendo la ilusión que tienen. Al espectador pienso que también le gusta, pues verles por primera vez siempre es una sorpresa. Me pasó ya mi primera película, Tigres de papel, con Carmen Maura para quien también era su primer filme como protagonista o con Javier Cámara, Daniel Guzmán o verónica Sánchez en posteriores. Para el personaje de Abel no hice casting, tenía claro que Asier Etxeandia era el actor ideal y sólo vino a las pruebas para ver si esa química con los otros actores se producía y así sucedió.

P- Las mujeres son, al fin y al cabo, las que ganan en la historia.

La mujer juega un papel muy importante en la trama de la película. Sí, son ellas las que se rebelan y enfrentan al padre. Todos deseamos un Islam más avanzado, más en consonancia con la idea de Mahoma, que supuso un paso enorme respecto a la sociedad tribal de su época. Aunque ahora resulte poco creíble, el Islam se adelantó siete siglos al Cristianismo respecto a los derechos de la mujer, que tenía drecho a la herencia y al voto, y se le permitía el divorcio. Desgraciadamente, las sociedades en donde se ha desarrollado la religión islámica han sufrido una gran involución. La auténtica revolución en el Islam se debe hacer desde dentro y son las mujeres quienes tienen la iniciativa.

Fernando Colomo nos da la enhorabuena por el proyecto y nos desea que sigamos adelante y se convierta en realidad un proyecto que parecía un sueño.

Be Sociable, Share!